Agronomía de la vid

El cultivo de la vid se da en suelos de buen drenaje, preferentemente pedregosos o arenosos de fertilidad moderada a pobre con fertilización asistida para equilibrar las posibles carencias. El clima es un aspecto de enorme importancia ya que la amplitud térmica bien acentuada entre el día y la noche es clave para que la vid desarrolle al máximo sus cualidades de industrialización, la gran cantidad de días soleados que favorecen la concentración 
de azucares en el fruto. 

Las precipitaciones si son abundantes traen como consecuencia desarrollo de enfermedades y mala calidad de la uva para industrialización, las zonas referentes de este cultivo tienen escasas lluvias estivales lo cual facilita el manejo con riego complementarios cuando el cultivo lo requiera a través 
de riego presurizado con cintas de goteo para evitar transmisión de enfermedades y ser eficientes en el uso del agua disponible. 
La planta de vid es un arbusto apoyante por lo cual requiere un sistema de conducción, si bien años atrás se utilizaba el sistema tipo “parra” para 
conducirla hoy en día el sistema predilecto es el de conducción en espalderas para optimizar la captación de radiación solar por parte 
del follaje y frutos.

Newsletter